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Es muy difícil establecer la verdad en tiempos que todo puede ser verdad. El progreso tecnológico de los últimos treinta años ha facilitado que tengamos un rápido acceso a información sobre enfermedades, tratamientos o pruebas diagnósticas. En muchos casos la inmediatez prevalece sobre la veracidad. Lo único cierto es que cada individuo tiene sus propias necesidades y que todos los profesionales hemos de trabajar de forma conjunta y coordinada para satisfacerlas.
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Las prioridades del equipo sanitario del Centro Intergeneracional Ovida se centran en la comunicación con nuestros residentes y familiares, el seguimiento correcto de las enfermedades crónicas, la detección precoz de los procesos agudos, pero sobre todo en mejorar la calidad de vida de nuestros clientes. En esta época en el que todo fluye a gran velocidad, queremos recuperar el espíritu de la pausa, el compromiso y, la reflexión. El éxito o fracaso de esta orientación dependerá de la confianza que generemos.
Existe una verdad que es más profunda que la disertación previa. A medida que pasa el tiempo envejecemos. La única alternativa suele ser peor. Es una evidencia de la que, tanto de forma individual como colectiva, huimos (basta ver los anuncios publicitarios para darnos cuenta). Quien nos conoce sabe que en el Centro Intergeneracional Ovida viven personas más jóvenes y más viejas, y la diferencia entre ellas no es la edad si no sus necesidades. Creemos que el ser humano cuando envejece gana en ternura, comprensión, proximidad; se perfecciona en la serenidad y se desentiende de trabas artificiales: la ansiedad, la competitividad, de la prisa y de la urgencia. Asumimos como nuestras las palabras de Antonio Gala “Para envejecer bien no hay que mirar atrás con insistencia; no hay que empeñarse en que este sentimiento, esta mano, este mediodía, hubiesen sido más hermosos hace veinte o cuarenta años: la vida es hoy; lo anterior fue un modo, bueno o malo, de llegar hasta aquí”.
Francisco Suárez
Director de Ovida Salud
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